Jules Bianchi era un piloto francés de carreras de coches que compitió en las temporadas 2013 y 2014 de la Fórmula 1 con el equipo Marussia. Comenzó en karting y en 2007 ganó el campeonato de Fórmula Renault 2.0 Francesa. En 2008 y 2009 participó en la Fórmula 3 Euroseries, ganando el título en el segundo año y convirtiéndose en el primer piloto en ingresar a la Academia de Pilotos de Ferrari. Entre 2010 y 2011 participó en GP2 Series, obteniendo una victoria y diez podios, y logrando la tercera posición en ambos campeonatos. En 2012, dio el salto a la Fórmula 1 al unirse al equipo Force India como tercer piloto.
Durante la temporada 2010, Jules Bianchi demostró su habilidad como piloto y Ferrari quedó impresionado luego de realizarle una serie de pruebas en el circuito de Jerez de la Frontera, España. Los italianos le ofrecieron un contrato a largo plazo como piloto reserva y lo nombraron el primer miembro de la academia de jóvenes pilotos de Ferrari.
Jules Bianchi superó diversas evaluaciones que lo llevaron a convertirse en piloto de pruebas. En la temporada 2012, fue cedido por Ferrari al equipo Force India (hoy en día Aston Martin), donde realizó diversas pruebas, especialmente los viernes en las prácticas libres 1 (FP1).
En el año 2013, Jules Bianchi tuvo la oportunidad de ser piloto titular del equipo Marussia F1 Team, que tenía una mala reputación debido a los altibajos y al trágico accidente de María De Villota, quien era piloto de pruebas del equipo. A pesar de esto, Bianchi fue capaz de mostrar su talento y regularidad en la pista, lo que lo llevó a competir con el otro piloto francés Charles Pic del equipo rival Catterham. Aunque el equipo Marussia era modesto, Bianchi logró convertirse en titular y esperaba hacer la transición hacia equipos más grandes, como Ferrari. A pesar de que la temporada no fue muy destacada, Bianchi logró ubicarse en el undécimo lugar de entre los doce equipos de la parrilla del gran circo.
Durante la temporada 2014, Jules Bianchi demostró un talento impresionante, aunque la F1 enfrentó grandes cambios, especialmente en cuanto a los motores y las regulaciones turbo-híbridas. Al principio, muchos equipos tuvieron dificultades, excepto aquellos con motores Mercedes, que dominaron la temporada. Marussia también mejoró significativamente gracias a su colaboración con Ferrari, lo que resultó en la renovación de Jules y en que el equipo pasara a llamarse Marussia-Ferrari. Gracias a la consistencia del equipo y el pilotaje de Jules, lograron ser regulares en las siguientes carreras, incluso ganando tres seguidas en comparación con sus rivales del fondo de la parrilla de la F1.
El Gran Premio de Mónaco de ese año nos permitió presenciar cómo Jules, a pesar de los desafíos que presenta una pista como la de Mónaco, logró superar a sus rivales más fuertes y escalar posiciones hasta llegar al octavo lugar y terminar la carrera. Aunque fue penalizado con cinco segundos, lo que lo llevó a la novena posición, fue un gran logro para Marussia ya que obtuvieron sus primeros puntos en la Fórmula 1 y superaron las expectativas. La temporada siguió su curso normal hasta el trágico Gran Premio de Japón.
Durante el Gran Premio de Japón, las condiciones climáticas fueron extremadamente adversas, comparables solo a los diluvios experimentados en Fuji o en Corea del Sur en 2010. Los pilotos se quejaban constantemente de la visibilidad y del asfalto, lo que dificultaba el control del automóvil y generaba el efecto de espejismo conocido como aguaplaning. Este efecto creaba una capa de agua que hacía que los neumáticos perdieran contacto con el asfalto, lo que resultaba muy peligroso para los pilotos. En la vuelta 43, Jules Bianchi sufrió un accidente fatal al perder el control de su automóvil y chocar contra una grúa que estaba retirando el automóvil de Adrian Sutil, quien había tenido un accidente dos vueltas antes. En un principio, se pensó que el accidente había sido rutinario, pero las imágenes y los videos posteriores revelaron la gravedad de la situación.
El trágico fallecimiento de Jules Bianchi ocurrió el 17 de julio de 2015, a los 25 años de edad, debido a las graves lesiones cerebrales que sufrió en el accidente de Suzuka, del cual nunca se recuperó. Este fue el primer accidente fatal en la pista desde el fatídico Gran Premio de San Marino de 1994, en el que perdió la vida una leyenda de este deporte, Ayrton Senna. Esta fue una situación sin precedentes para esta generación y la primera en 20 años para la F1.
Como influyo la muerte de Jules Bianchi en la seguridad de la F1 hasta nuestros días.
Después de la fatalidad de Jules Bianchi, la FIA y sus departamentos de seguridad en todas las categorías deportivas convocaron a reuniones para encontrar nuevas formas de mejorar la seguridad en los automóviles de carreras y prevenir situaciones similares a la de Jules. Los cambios realizados en todos los protocolos de seguridad, procedimientos bajo banderas amarillas, y la presencia de autos de seguridad, entre otros, llevaron a una mayor rigurosidad en las medidas de seguridad y procedimientos de inicio de carrera.
En el 2017 se estableció que para la siguiente temporada de F1 en 2018 se incorporaría el HALO, una protección de titanio que rodearía la cabeza del piloto y soportaría hasta 15 toneladas. Para homologar los vehículos de la temporada actual, se debía superar una prueba de choque en la célula de supervivencia. Se han extremado las precauciones en todos los protocolos y medidas de seguridad, que se siguen mejorando. Entre las medidas adoptadas se encuentra el procedimiento de retirada de los autos, que se realiza bajo el safety car y, en caso de que sea muy complicado el acceso, se detiene la carrera con bandera roja. La temporada pasada, en Japón, durante una fuerte lluvia, Pierre Gasly pasó muy cerca de la grúa a una velocidad de aproximadamente 198 km/h mientras las grúas recuperaban los autos abandonados por Carlos Sainz y Alex Albon. El piloto francés expresó su enojo contra la dirección de carrera, y tanto él como otros pilotos y fanáticos manifestaron su preocupación por la seguridad en las redes sociales.
Llegamos a la conclusión de que aunque Jules Bianchi, un joven piloto que perseguía su sueño de competir con su equipo favorito, no vivió para alcanzarlo, dejó un gran legado en cuanto a la seguridad que deben tener los coches de carreras. Se ha demostrado en los últimos años que la implementación del HALO ha sido vital para salvar vidas de pilotos, así como otras medidas que se han tomado con la finalidad de garantizar la seguridad de estos deportistas.
¡Gracias Jules!
Alfonso Sivira
Estudiante de comunicaciòn social de la Universidad Bolivariana de Venezuela
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